"No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar." El tedio de los días el peso de la resignación, el yugo de la impotencia, cierran los ojos de quien puede ver, atan las manos de quien puede actuar.
Cada amanecer, cada caducar de los días, con la caída de la noche, se libran batallas, se lloran tragedias, se disfruta lo sencillo, unos viven con intensidad, otros son golpeados por la apatia. La costumbre se hace ley, la normalidad hostiga y la injusticia se vive. La vida se convierte en muerte con la monotonía que abunda, con el suicidio cotidiano.
Luchas se han librado en medio de sangre y lagrimas, ninguna ha fracasado, porque han engendrado dignidad, la esperanza aunque lejana, permanece. No es una lucha cualquiera, implica coraje, es la lucha constante por la supervivencia, y por el sentido de la vida.
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