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| Mar Candela, Foto de Terra |
Mar Candela, Bogotana, ideóloga y
líder del movimiento feminismo artesanal cuestiona y hace público su interés
por romper los paradigmas tradicionales de identidad de género y por
desarticular la violencia, a través de una apuesta novedosa, para la
emancipación de la mujer.
Más que feminista se define como
humanista, su vida ha sido una constante protesta en contra de la doble moral,
los prejuicios y los tabúes que atan a las mujeres y las separan de su
libertad. Mar lidero la llamada “Marcha de las putas” realizada en su segunda
versión el pasado 6 de abril, movilización que se ha extendido
internacionalmente; y que en la capital conto con el apoyo de Bogotá humana.
En una amena conversación Mar nos
mostró un concepto amplio de lo que es su filosofía, con la que se han
identificado cientos de mujeres, contagiando el feminismo Artesanal de manera
masiva.
L.R. ¿Puntualmente cómo se define
el Feminismo artesanal?
M.C. Es la ideología que apuesta
a que la mujer del tercer milenio teja y desteja todos los conceptos
estructurales que le han sido impuestos, no es un feminismo comunitario, no es
un dogma, es una ética propia y conversacional.
L.R. ¿Cómo surge su experiencia
como ideóloga de esta corriente?
M.C. Mi experiencia surge hace
más o menos catorce años, y no solamente como pro mujer sino como humanista,
trabajando por las mujeres, por los niños, por los animales. Desde muy pequeña me
apropie de una frase que resume mi ideología, y que decía Ghandi “Se el cambio
que quieres ver en el mundo”.
L.R. ¿Cuáles son los pilares que
aborda el feminismo artesanal?
M.C. Desde siempre he abordado la auto denominación, autodeterminación y la libertad de conciencia, de credo y el libre desarrollo de la personalidad. Lo que me interesa es que las mujeres conozcan sus opciones, libertades y derechos, que cuando sean víctimas de violencia sepan cómo reaccionar, incluso legalmente. Me he dado cuenta de que de nada sirve un feminismo comunitario, sino hay un feminismo individual, si las mujeres no se convencen a sí mismas de que nacieron libres, sujetas de derecho.
M.C. Desde siempre he abordado la auto denominación, autodeterminación y la libertad de conciencia, de credo y el libre desarrollo de la personalidad. Lo que me interesa es que las mujeres conozcan sus opciones, libertades y derechos, que cuando sean víctimas de violencia sepan cómo reaccionar, incluso legalmente. Me he dado cuenta de que de nada sirve un feminismo comunitario, sino hay un feminismo individual, si las mujeres no se convencen a sí mismas de que nacieron libres, sujetas de derecho.
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| Foto tomada por Mauricio Mariño |
L.R. ¿Cómo empieza a impulsarse este
trabajo?
M.C. Hace cinco años empecé a
través de redes sociales a cuestionar la realidad de la mujer del tercer
milenio, cuestionando su afectividad, su corporalidad, aunque de manera
informal, aun no me definía como feminista. Mi enfoque se orienta hacia la
mujer ignorante, a la mujer que nació feminista y no lo sabía, a la
antifeminista, a la que es víctima de violencia en su cotidianidad.
¿Qué te motivo a reflexionar
sobre la situación de las mujeres?
M.C. Luego de abandonar mi casa a
los 15 años, me vincule con una iglesia cristiana en Cúcuta, y realice trabajo
social y comunitario, fue una autentica experiencia, sin embargo me encontré
con la doble moral, la doble ética y el doble discurso del cristianismo, guiado
por una ideología patriarcal. “Lo que más me sensibilizo fue el maltrato que la
mujer recibe dentro de la iglesia, ya fuera católica, cristiana o evangélica, Acuérdense
que Cristo libero a la prostituta, no dejo que la apedrearan, el primer hombre
feminista fue Jesús, ¿Cómo me van a decir que por sujeción a Cristo van a dejar
que las maltraten?”
L.R. ¿Cómo crees que se debe disminuir
la violencia física hacia la mujer?
M.C. La prioridad son las leyes,
tenemos un feminismo poderoso si logramos que cada Colombiana conozca la Ley 1257,
la ley 1542, en Estados Unidos por ejemplo, si una mujer es golpeada, de
inmediato el agresor es llevado a prisión. La víctima no es culpable, puede que
lo justifique por un sistema patriarcal de educación. Por eso el feminismo sin
los hombres no va, así como podemos tejer y destejer nuestra feminidad, la
masculinidad puede hacer lo mismo.
L.R. ¿Qué alternativas usas desde
el Feminismo artesanal?
M.C. Tengo una línea llamada
“Mujeres que gritan en silencio”, donde hacemos el ejercicio del cura; las mujeres
cuentan sus historias voluntariamente y de manera anónima, ha funcionado puesto
que no se cohíben de expresarse, cosa
que hacen comúnmente por vergüenza o por miedo. Por redes sociales se difunde y
entre ellas se pasan la voz, A futuro espero poner formalmente una línea
publica de atención. La idea es llegar a las mujeres que son antifeministas.
L.R. ¿Qué concepto tienes de la
identidad de género?
M.C. “Algo que me sorprende poderosamente
es que en el tercer milenio aun tengamos que debatir sobre lo masculino y lo
femenino, yo creo en las masculinidades y en las feminidades, creo que son
conceptos individuales, particulares y singulares, creo que cada mujer debe
hallar su manera de ser femenina” Simone de Beauvoir dijo algo muy importante
“No se nace mujer, se llega a serlo”.
L.R. ¿En qué consta la “Marcha de
las putas”?
M.C. Hace años atrás un policía en
Toronto, Canadá, declaro que las mujeres debían dejar de vestirse como “putas”
para evitar ser violadas, por eso se hizo la primera marcha en el mundo.
“Éramos nosotras las que teníamos que aprender a vestirnos, y no ellos a
respetar”. Desde mitad de 2011, estuve realizando campaña y tocando puertas
para recibir apoyo, la primer “marcha de las putas” se realizó el 25 de marzo
de 2012 en Bogotá, con el fin de decir “No es no, Yo decido sobre mi
cuerpo” y de desmitificar la violencia a
partir de cualquier condición, no hay excusa para la violencia contra la mujer.
L.R. ¿Cómo fue el apoyo de Bogotá
humana en la marcha?
M.C. A pesar de que inicialmente
se vetó la palabra “puta” en la publicidad respaldada por la Alcaldía, el
Alcalde Gustavo Petro, aprobó su uso. Quiero hacer la salvedad, la Alcaldía
brindó su apoyo, aunque algunos funcionarios moralistas intentaron negarlo.
“Por una transformación autentica social”, es una pedagogía de cambio.
L.R. ¿Cuál es su perspectiva
respecto al feminismo tradicional?
M.C. Yo fui atacada por el
feminismo tradicional, por ser ama de casa, pues consideran que el trabajo de
la casa no es trabajo. Quieren desvirtuar una ley que propone cuidar a la mujer
que se dedica al hogar. He tenido debates serios y argumentan con quinientos
libros y quinientas citas; yo solamente
argumento con realidades. El matrimonio no es una opresión, el matrimonio, es
una sociedad conyugal, no es estar sujeta al patriarcado, es autodeterminación.
A nosotros nos compete tejer y destejer conceptos absolutos, replantear fondos,
más que formas.
L.R. ¿Qué opina respecto a la
publicidad sexista, como violencia de género?
M.C. Hay publicidad que se vale
de las mujeres como estrategia, así como hombres también. Para mí no es
cosificación, para mi es el erotismo como herramienta comercial, si está bien o
está mal, depende de la ética propia. No deben cambiar los actos, sino la
conciencia, lo que causa violencia es que hemos satanizado los cuerpos.
L.R. ¿Haz publicado algún libro?
M.C. Estoy en el proceso, dos
editoriales me han llamado. El primer libro lo voy a escribir a dos manos, con
Alejandra Quintero, psicóloga sexual.
“No sé para dónde va el feminismo
Artesanal, sin embargo es mi apuesta sociopolítica” así concluyó Mar Candela
esta charla.


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