La situación de las Empresas
Trasnacionales en el mundo, más que una clara evidencia del Mercado Globalizado
y el Consumo en el mundo ha significado Grandes repercusiones en el Capital
económico, social y Cultural de las Nacionales. Tanto aquellas a las pertenecen
las Grandes empresas, como las que han sido escenario de explotaciones.
Concretamente hablando de nuestro
país es importante remitirse a la
actividad realizada por la British Petroleum presente en el Orinoco Colombiano
hace más de quince años. Se han presentado situaciones que ponen muy en duda la
Responsabilidad ética empresarial y el respeto hacia los grupos locales y el
Medio ambiente. Desde el año 1996 se ha evidenciado respuesta frente a lo
sucedido, Grupos de izquierda en compañía de organismos como Workers Power de
Inglaterra se agruparon formando la Coalición contra la BP en Colombia,
Reclamando por la grave violación de Derechos Humanos cometidos por esta
empresa trasnacional. Más que denunciar esta realidad en Objetivo de la
Coalición mediante su campaña encabezada en el Reino Unido fue en algún momento
informar sobre la conducta de las Multinacionales, no solo británicas, Puesto
que por este entonces se presentaba una situación similar con la Shell en
Nigeria.
La situación en Colombia era clara:
Explotación irresponsable e irracional de Recursos naturales, contaminación de
ríos y reservas forestales, Falta de contratos permanentes con los empleados, Violación
a los derechos sindicalistas y lo más grave: Complicidad con escuadrones de
muerte Colombianos como lo era entonces el ELN (Ejército de Liberación
Nacional).
Se descubrió incluso
la existencia del DSL Defence Systems Limited “asesores militares secretos de la BP”, Su
propia fuerza armada para contrarrestar los brotes de inconformidad. Múltiples muertes y
desapariciones forzosas el departamento del Casanare se vieron vinculadas con
la acción de la BP, Quienes no repararon en tomar medidas violentas en contra
de los grupos activistas y sindicales, asociándose con organizaciones armadas y
violentas. Es urgente reflexionar teniendo en cuenta la gravedad de estos
hechos, sobre la primacía de Las grandes empresas Multinacionales sobre el
Medio ambiente, sobre la soberanía nacional, El Medio ambiente e incluso los
Derechos Humanos. Pese a la existencia de organismos regionales como la ANUC
(Asociación Nacional de Usuarios Campesinos) y El Comité colombiano para la
defensa de los derechos humanos, El esfuerzo de estos grupos es insuficiente
cuando se trata de enfrentar el abuso cometido por Empresas de esta magnitud.
Durante estos años la labor de la British Petroleum fue abordada polémicamente
desde Medios de Comunicación, lo que podemos suponer ejerció cierta presión
sobre la misma, Sobre el Gobierno Colombiano y el británico entablando el
diálogo y la concertación. Se dio cabida a la Comisión entre la BP y las ONG,
destacando la labor de Hellen Collinson quien dijo “El gobierno del reino unido
haría un gran servicio al comercio británico si promoviera la paz, en lugar de
hacer la vista gorda ante una guerra sucia”. Declaraciones como esta captaron
de inmediato la respuesta de la BP, lo que no implica necesariamente un cambio,
si no en ocasiones una apariencia e
incluso nos hace pensar si el interés de maquillar lo sucedido es puramente
económico.
Pese a la creación de Una política
exterior de respeto a los derechos humanos, el marginamiento, la corrupción y
el gran poder de las Empresas Trasnacionales parecen arrasar con la importancia
de las comunidades vulnerables y del cuidado Medioambiental. El propio Estado
Colombiano se encuentra en situación de Omisión ante lo ocurrido y su Ejército
se ve también involucrado en hechos violentos y represivos. Si es así ¿Quién
puede interceder por el bienestar de las comunidades locales? Es una situación complicada, pues el silencio
de la sociedad legitima estos comportamientos, pero quien toma la decisión de
oponerse pone en riesgo su vida. Nos podemos remitir al asesinato de Carlos
Hernando Vargas, Representante ante las Trasnacionales en Colombia, quien
convoco a la comunidad e invento negar una licencia global ambiental solicitada
por la British Petroleum, Curiosamente los principales sospechosos de su muerte
son la Empresas Petroleras.
Teniendo en cuenta lo anterior
podemos deducir la Urgencia del cumplimiento de La Política exterior de respeto
a los Derechos Humanos y de un verdadero compromiso del Estado Colombiano con
su ciudadanía. Es un país como el nuestro es difícil manejar una situación como
tal, en primer lugar por la presencia de grupos Violentos que como en este caso
implicaban una amenaza civil directa y en segundo por la Pasividad del Gobierno
Colombiano. Es una obligación de la personería del Pueblo realizar las
gestiones de mediación respectivas entre la BP Y la población para garantizar
la responsabilidad Empresarial y el bien común.
Sin embargo fue significativa y más aún en
nuestro país, territorio de impunidad, la labor realizada por la Coalición
contra la BP en Colombia, dado que evidencio claramente la injusticia y el
abuso de esta Empresa Trasnacional, y aunque no podemos hablar de un cese
completo de excesos, por lo menos capto la atención, no solo en Colombia sino
de entes internacionales y puso en discusión un tema que en Colombia es difícil
de abordar. Es un paso importante no solo para nuestro país, sino para muchos
que enfrentan situaciones similares y en la generalidad para asumir el
compromiso de un beneficio colectivo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario