martes, 23 de abril de 2013

FEMINISMOS Y EDUCACION PARA EL DESARROLLO



En la construcción de ciudadanía y democracia es obvia la necesidad de la participación de todos los colectivos sociales, con la inclusión de grupos tan significativos como las mujeres.
En la formulación de una política de desarrollo, asimilado con la igualdad y el bienestar social, es necesaria la inclusión de grupos aislados. 

El discurso de progreso planteado por Occidente, tiene de por sí, contradicciones puesto que la integración y la división igualitaria del trabajo, no son ejes centrales, incluso el patriarcalismo se promueve notablemente.

Como es de esperar esta lógica de progreso, promovida por Occidente, está ligada directamente al sistema económico capitalista, que sin lugar a dudas, utiliza diariamente los roles de géneros, en sus prácticas de publicidad y comercio. Haciendo evidente la desconexión entre los conceptos de “desarrollo” y “ciudadanía”,

¿SERÁ?
El discurso feminista y de emancipación de la mujer ya es un tanto manoseado en los temas de la agenda pública. Pese al gran desarrollo presentado, en cuanto a situación igualitaria de géneros en la Cultura occidental, en el Siglo XXI aún son evidentes las manifestaciones de verticalidad. Los estigmas de género no han desaparecido, más bien han cambiado sus formas, ejerciéndose el patriarcalismo, por otras vías.



Si nos remitimos un poco más al pasado, el Siglo XX es un momento histórico de cambios, de lucha continua y de polarización mundial, en todas las materias, el pensamiento binario se hace presente. Sin embargo en el campo de géneros empieza a ser cuestionado, haciendo el colectivo femenino reflexión y empoderamiento de sus roles.

En un estadio muy temprano de los estudios de géneros se debate la premisa de que la identidad de género, está asignada naturalmente y se produce de manera innata y hereditaria. Evidentemente este tema no tiene gran discusión pues  como lo afirmo Simone Beauvoir “La mujer no nace, sino se hace”, la identidad de género se define a causa de construcciones culturales que enmarcan la vida del individuo desde su nacimiento.

El feminismo de primera y segunda ola que reclaman, participación política, acceso a la vida pública, recacterizacion de la identidad de géneros, así como emancipación en ámbitos privados como la sexualidad y la corporalidad, significan una ganancia histórica de la mujer, que por condiciones culturales fue durante mucho tiempo presa de marginamiento, por lo menos en el campo de lo público y en el goce de sus libertades individuales.

No sabemos hasta qué punto sea conveniente equiparar un género al otro, sin embargo la condición de mujer, ha fortalecido un sentimiento de aislamiento e incluso de autosegregacion. Rompiendo la lógica binaria de hombre/ mujer que enmarca la sexualidad, la tercera ola del feminismo, en la que se destaca Rebeca Walker, pone al descubierto maneras novedosas, o más bien poco comunes, de pensar y vivir el ámbito privado, reconociendo la diversidad sexual.

Los paradigmas sociales de género pasan de estar en blanco y negro, a grises, pues se manifiesta mayor apertura a identidades como la fundada por la teoría Queer.  Aun en la actualidad causa polémica, sin embargo  hace su gran aparición en el ámbito público de las sociedades. El feminismo aboga de por si por el respeto de la autonomía de cualquier forma de identidad o auto reconocimiento sexual, incluyendo en la tercera ola grupos tan diversos como prostitutas, homosexuales, transexuales, Etc.

Cabe destacar que el feminismo como corriente nace entre las mujeres blancas y “letradas” de países industrializados y de primer mundo. Surge una de las primeras contradicciones, teniendo en cuenta que este feminismo, empieza a ser tildado como sectario y segregador de las mujeres no occidentales; mujeres del tercer mundo que se encuentran bajo condiciones sociales, económicas y culturales diferentes, que poseen necesidades distintas.

Asi nacen corrientes feministas negras y postcoloniales que a la vez reivindicar la figura de una mujer del Tercer mundo, cuyas exigencias no se equiparan totalmente con las de la cultura Europea o Estadounidense. El problema del feminismo, ha sido que históricamente ha tenido fragmentaciones en cuanto a grupos aislados, es decir ha sido un tanto egoísta en sus intereses. De hecho fue esa la principal crítica al feminismo de las mujeres blancas, solicitando la construcción de propuestas basadas en la diversidad y la singularidad.

Para concluir podemos decir que la clasificación de las sociedades, la discriminación entre países del primer y el tercer mundo, han construido un estrecho vacío en la construcción y en la realización de la práctica feminista. Tal vez sea necesario replantear el significado del discurso del progreso, lo que implícitamente requiere modificaciones en muchas estructuras sociales.

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