miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL BAILE ROJO: EXTERMINIO DE LA UNION PATRIOTICA


Por : Lina Maria Riaño Rojas

“Desde el Gobierno acompañamos y apoyamos los actos y jornadas de reflexión, de memoria y de dignificación que buscan erradicar el silencio, la indiferencia y las complicidades que coadyuvaron a la persecución y a la eliminación de la Unión Patriótica”. Declaraciones de Paula Gaviria, Directora de la Unidad Para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

El exterminio de los militantes de la Unión patriótica, fue uno de más importantes genocidios de Estado en los últimos 30 años. Transcurría 1985 y la UP tomaba acogida en Colombia. La conformación de un partido político legal integrado por militantes de izquierda y su éxito electoral se convirtieron en la mayor amenaza para la clase dirigente, el paramilitarismo y el narcotráfico tan característicos de la década de los 80´s.

El Gobierno de Belisario Betancourt y las FARC iniciaron un proceso de negociación política, del que surgió la Unión patriótica, como ala política de izquierda, con  garantía del Estado para el desarrollo de una actividad política pluralista  y alternativa.

Durante las elecciones del 25 de mayo de 1986 la UP obtuvo 5 senadores, 9 representantes, 14 diputados, 351 concejales y 23 alcaldes.[1] El éxito electoral de este movimiento político convirtió a la UP en blanco directo del terrorismo de estado y del narcotráfico. En octubre de 1987 fue asesinado Jaime Pardo Leal y posteriormente el 22 de marzo de 1990 Bernardo Jaramillo, uno de los más destacados dirigentes de la Unión Patriótica, candidato a la presidencia de la república y uno de los hombres más amenazados del país en aquel entonces. La muerte de estos dirigentes influenció significativamente el declive de la UP como movimiento político y el fracaso de un proceso de negociación del estado y los grupos insurgentes.

Posteriormente a las investigaciones se concluyó que la muerte de Bernardo Jaramillo había sido ejecutada por los hermanos Castaño, líderes del paramilitarismo, en complicidad con el Estado, que auspicio el genocidio y la impunidad.

      La Unión patriótica denuncio nacional e internacionalmente un plan de genocidio sistemático de sus militantes, denominado el “Baile rojo”, que para 1988 ya habría cumplido con el objetivo de exterminar miles de integrantes de la UP, entre ellos sus principales líderes. Posteriormente al genocidio realizado por el paramilitarismo (Autodefensas unidas de Colombia) y el narcotráfico encabezado por Gonzalo Rodríguez Gacha, algunos de los sobrevivientes retomaron la actividad subversiva y otros viajaron fuera del país para mantenerse al margen de amenazas. El genocidio de la UP significó el sabotaje de un intento de paz, que ha prolongado el conflicto armado interno colombiano hasta la actualidad, retornando los ex integrantes de las FARC a la lucha armada.

Dos candidatos presidenciales, los abogados Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y alrededor de 5.000 de sus militantes fueron sometidos a exterminio físico y sistemático por grupos paramilitares, miembros de las fuerzas de seguridad del estado. [1] Actualmente se encuentra en curso el proceso llevado desde 1993 por Jael Quiroga; miembro de la dirección de la Unión patriótica, ante la comisión Interamericana de derechos humanos de la OEA. Han transcurrido cerca de veinte años durante los cuales se han presentado constantemente otras pruebas, en la búsqueda de la justicia y reparación de las víctimas del genocidio de la UP.

La persecución de los ex militantes de la Unión patriótica aún no termina .Hace pocos días, el 6 de octubre, fueron asesinados en el municipio de Algeciras en el departamento del Huila, Nancy Vargas y su esposo, Milciades Cano, dirigentes campesinos y sobrevivientes de la UP. [1]

Durante este semana los ministros del interior, Aurelio Iragorri, y de justicia; Alfonso Gómez, se han encontrado con líderes de la Unión Patriótica en un intento del estado por restituir los derechos de este movimiento, posteriormente a la recuperación de su personería jurídica, otorgada en julio del presente año. Sin duda el baile rojo, significa un legado en nuestra memoria histórica, y un hecho significativo en el marco del conflicto armado colombiano, que durante décadas ha marcado radicalmente el acontecer político, el terrorismo de estado y pone en evidencia la necesidad de la dignificación de las víctimas.




[1] Rebelion.org. Santos y el genocidio de la Unión Patriótica http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175852

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